Publicado el | Categoría

**"La compasión, buena siempre, es en muchos casos la celestial precursora de la justicia."

Concepción Arenal (1820 - 1893)**

Cuando tratamos el tema de la Caridad o incluso el de la Clemencia, que acompaña sigilosamente al de la Justicia a los ojos del Aprendiz, no acabamos de abordar correctamente el tema global que, en esencia, es el eje central del mensaje de Cristo el Redentor.

La Clemencia necesariamente solo es posible si previamente se ha dado una experiencia vital sine qua non, obligatoria, relevante y determinante, como es el de la Compasión.

No es posible la Clemencia, aquella relación que se establece entre quien la pide y quien la otorga. Que es el apiadarse, sentir Misericordia por aquel ser débil y solicitante de tal Clemencia, si previamente en quien otorga la Clemencia no ocurre una reacción proveniente de la experiencia, si no vive con anterioridad o experimenta la Compasión (con-pasión, con dolor, sentir el dolor ajeno, vivir el dolor ajeno).

Apercibido del dolor, de la pasión o sufrimiento del otro, surge en el Corazón Recto y cuidado, la espontánea Misericordia (misere, cordis), la necesidad o la carencia que se revive en nuestro Corazón, generando una conmoción (conmover) o agitación, un estremecimiento o una sacudida del espíritu que, trabajado correctamente se retuerce en el dolor ajeno e insufla nuestro Corazón de la Caridad necesaria para tomar una decisión y pasar a la acción. Aquí la Caridad nuevamente toma dos sentidos diferentes. El del ágape o de la carencia o falta de pan, que es reconfortado por la limosna y el de Charitas o Cáritas, derivado del latín "caritas" Y éste de la raíz indoeuropea "ka" (desear). Este "caritas" comparte con el latín "charites" (gracias) el mismo origen, del griego "kharites". El origen antiguo del latín "gratia" podría ser "cratia", sin la letra g, dando origen a numerosos vocablos, relacionados con la dávida o dar sin recibir nada a cambio, pero sobre todo está relacionado con la alegría compartida y la alabanza.

La raiz indoeuropea común a todos estos vocablos parece ser "gwere" o "gwer(a)", gracia, gracias, agradar, elevar la voz, alabanza (de ahí también bardo del latín "bardus" y del celta "bard", el que canta alabanzas, alabar en voz alta). Curiosamente en alemań "bard" es la barba.

De todas las diferentes posibilidades, la que finalmente me interesa es la de "desear". Su origen está en el griego "carite" (Χάριτες), y éste a su vez de "kharis" (Χάρις), cuya raiz protoindoeuropea es "gher" (gustar, desear). Siendo la raiz de "gracia", lo que recuerda las tres Gracias (Cárites). Una era Aglaia (Ἀγλαΐα), la brillante, la que brilla, la que resplandece; simboliza la inteligencia, la intuición. La otra era Eufrósine (Ευφροσυνη), símbolo de la alegría por lo cual llevaba una máscara alegre. Por último estaba Talia (Θαλἴα), la que florece o floreciente. Charitas como "gracia", anhelo o deseo, es para mi también la búsqueda o "el deseo por Dios". Desear ver a Dios. Echar de menos a Dios. De ahí "desiderare" o echar de menos. Proviene de "sideris" o astro, del cual también proviene "considerare", es decir, mirar los astros. Por lo cual, "desiderare" podría ser la no contemplación del astro, dejar de verlo o no poder verlo. Echar de menos el astro parece ser la base del deseo. La necesidad de la búsqueda de la "gracia" de Dios por la "caida" del Hombre, a través de los actos piadosos, merced a la compasión, al "condolere" o "con-doleō" y la conmiseración (commiseratĭo).

"...De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis. " (Mateo 25:40) y en versión King James: "And the King shall answer and say unto them, Verily I say unto you, Inasmuch as ye have done it unto one of the least of these my brethren, ye have done it unto me."

Por lo tanto, no existe Caridad posible si antes no surge la auténtica Compasión. No la falsa limosna que se da por miedo o temor, para sentirse "bien" y poder decir que se ha cumplido. Porque el cumplimiento (cumplo y miento) no da serenidad ni paz, solo un barniz barato que poco dura a nuestras inexplicables angustias. Cierro con unas palabras de San Agustín:

"Dar de comer, al que tiene hambre, de beber al que tiene sed, vestir al desnudo, dar posada al pasajero, refugiar a un fugitivo, visitar a un enfermo o un preso, rescatar un esclavo, sostener a un débil, guiar a un ciego, consolar a un afligido, curar a un herido, enseñar el camino al que se pierde, dar un consejo al que lo necesita y el alimento a un pobre no son las únicas especies de limosna, sino perdonar al que peca o corregir cuando hay autoridad para ello, olvidar la injuria que se recibió pidiendo a Dios que le dispense favores al que se la hizo; éstas son obras de misericordia que se pueden mirar como limosnas."


Régimen Escocés Rectificado. Masonería Cristiana. Convento de las Galias de 1778 y de Wilhelmsbad de 1782.

© 2019 - Diseño: nuestr@web.net - Imágenes y contenido: GPRDH